Los peligros de colgar tus fotos por la red

Esta semana podemos añadir un peligro más a eso de colgar las fotos por Internet. A parte de que te cuelguen en la red agarrado a una farola cantando canciones tradicionales, ahora puede llegar el FBI norteamericano y con una búsqueda por Google acabar cogiendo tu foto para componer retratos robots del top 10 de los más buscados.

Retrato robot de Bin Laden; foto de Llamazares; retrato robot Abd al-Rahman.

Retrato robot de Bin Laden; foto de Llamazares; retrato robot Abd al-Rahman.

Ya ven, una mañana posas para unos carteles para presentarte a las elecciones al Parlamento de tu país y al cabo de unos años, acabas descubriéndote en una sala oscura de un aeropuerto americano con una señora de dos metros por dos con un enorme guante de látex puesto preguntándote si llevas explosivo plástico en algún orificio corporal. Menos mal que para suerte de Gaspar el pitorreo del montaje de la foto de Bin Laden se ha visto al día de publicarse y no cuando se hubiese ido de vacaciones a otro país.

Sinceramente, las excusas que dio a El Mundo el portavoz del FBI, Ken Hoffman, de que el retratista del FBI sacó las fotos para hacer el photoshoping de Google son ridículas. Si fuera eso cierto, ¿qué fue lo que buscó para que le saliera LLamazares? ¿No tienen ni un triste catálogo o clipart con el que trabajar?

Con estas técnicas de photoshop baratas, sugerencias tan peregrinas como que para evitar atentados terroristas en los aviones se iba a prohibir al pasaje levantarse la última hora del vuelo y similares idioteces que sueltan supuestos expertos de otras tantas agencias que velan por nuestra seguridad… mejor apagamos y nos vamos a otra parte.

En fin, cuidado con las fotos que ponen por el feisbuuuk o similares… que puedes acabar teniendo verdaderos problemas para viajar al extranjero…

Semos ingenieros

Detalle de la ñapa

No hay peor cosa que se te escacharre algo en domingo y que esté todo cerrado. El ventilador de la cocina que se usa para ayudar al extractor cuando al horno le da por ahumar la cocina en pleno proceso de asado cárnico ha tenido a bien romperse. Para ser más exactos, el interruptor dijo basta. No le voy a culpar, el pobre tiene demasiados años y bastante hace el ventilador para no amarillear demasiado el plástico. El interruptor es era una rosca que permitía además fijar un tiempo de funcionamiento. Como esta función nunca la usábamos, pues nos dispusimos a buscar en el baúl de los recuerdos a la caza de algo que hiciera de interruptor sin peligro de que la casa saliera ardiendo. Et voilà, rústico pero eficaz:

Todo un apaño

Y no es un montaje, el cacharro funciona oiga. Le da un toque retro con tintes de Ibáñez y aguanta hasta que sea reemplazado. Hasta hace juego con el blanco del plástico.