No seas guarro

Por donde vivo la gente tiene un concepto bastante difuso de conceptos tales como civismo, limpieza, ciudadanía y similares. Sobre todo en los usos y manejos de la basura. Tienen a tirar cuando les da la real gana lo que les apetece en las proximidades de los contenedores.

Por lo que veo no soy el único al que le molesta estas actitudes y en una calle cercana a mi casa me he encontrado con esta bonita nota pasivo-agresiva.

No seas guarro y llama a recogida de muebles

No seas guarr@
y llama al
## ## ## ##
te lo recogen
en TU puerta.
No ensucies la calle

Las sillas siguen ahí y dudo que llamen.

¿Tanto cuesta meter la basura en su sitio?

Siguiendo con la entrada anterior, ¿tengo unos vecinos vagos o simplemente son unos cerdos? Hay dos contenedores amarillos, uno de papel, otro de vidrio y tres verdes «para el resto» y sin embargo son incapaces de usar más de uno de cada tipo. E incluso los usan mal, echando al amarillo casi cualquier cosa que tenga plástico. Como impresoras o juguetes viejos. El primer contenedor amarillo y el primer verde llenos. El resto vacíos. Las cajas de cartón apiladas al lado del contenedor, que doblarlas cansa. Y ya no hablemos de esa desagradable y repulsiva costumbre de atar las bolsas. ¡Cómo si no tuvieran mejores cosas que hacer que cerrar las bolsas de basura!

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Y luego vamos diciendo que somos los más limpios y tenemos dos o más chachas limpiadoras… cerdos a dos patas, y eso que el 25 de diciembre está aún por llegar.

Well, you shouldn’t litter Fag-eddi. It’s ecologically unsound

Como bien le dice el sargento de artillería Highway a uno de sus soldados, Fragatti, hay que cuidar la ecología. Y este es el estado con el que te encuentras una solitaria papelera al lado de una garganta en pleno valle del Jerte en Cáceres, con cartel incluido advirtiendo de no dejar basuras un poco más arriba.

Papelera rebosante en el valle del Jerte

Lo preocupante del asunto es que la gente se preocupe y dedique tiempo a colocar estratégicamente las bolsas una encima de la otra para que no se caigan de la basura al más puro estilo de los Simpson y no reparen en el cartel, eso sí, un tanto precario y rústico, que ruega al personal que no se dejen basuras y que se las lleven a sus respectivas casas, dando a entender que las posibles ardillas no están para recoger basuras y nadie más lo va a hacer. El colmo es que se deshagan de una bolsa del Día, ¡qué las cobran!

Deberían pasar a ser un poco más agresivos en el cartel y dinamizarlo un poco al estilo de

Al descuidado y esporádico turista de paso y al desconsiderado vecino: llevaos vuestra puta mierda a casa. Cerdos.

Debe ser cosa de la comprensión lectora según los recientes informes de la OCDE que la gente no entienda los carteles… o aplique un poco el sentido común…

Paisaje de lunes

Estas bonitas instantáneas pertenecen a los alrededores de donde vivo a eso de las 19:30 de la tarde. O tenemos vecinos muy sucios o nuestro querido gobierno municipal olvidó recoger por la noche o por la mañana la basura del fin de semana. O lo mismo la no recogida del amarillo permite iniciar ya en los propios contenedores el proceso de reciclaje licuando los restos orgánicos de las latas del tomate en contacto con el suavizante.

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Aquí tenemos amarillo y verde, o han descuartizado a la abuela o por aquí hace tiempo que no pasa el camión de recogida. También es cierto que pilla bien «de paso» para los que tiran la basura desde el coche a lo burri-auto pidiendo hamburguesas desde el coche en el Burri King.

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Unos metros más abajo un poco más de amarillo. Quiero creer que las bolsas grises al lado del contenedor dedicado a los residuos orgánicos y demás-cosas-no-amarillas-ni-verdes-ni-azules son de césped o hierbajos.

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La paradoja: aquí una pareja solitaria entre las dos anteriores. Lo mejor es que un poco más abajo de la calle hay otros dos contenedores vacíos.