Las “descargas” de Internet no son todas piratería, Manuel

Un caballero que suele escribir cosas bastante entretenidas es Manuel del Pozo en su columna de los jueves de Expansión, “Peón de Dama”, que enlazaría directamente si tuviera enlace a todas sus entradas. Este jueves, conociendo su afán por el cine español y la propiedad intelectual en general, se ha posicionado a favor del canon digital sobre líneas de banda ancha o medidas del tipo multa o limitación de velocidades.

Al menos, en algo coincido con él, el “corte Sarkozy” no vale. Y tampoco vale multar o limitar velocidades, pues en todos estos casos implica controlar, monitorizar y analizar nuestro tráfico. La próxima vez que su hijo actualice su WoW y se descargue, un par de gigas de parches con el programa de actualización que usa técnicas p2p y Telefónica le limite el canuto o le meta un multazo, nos puede comentar su experiencia de controlar el tráfico de datos.

En general, el control del tráfico de las líneas ADSL y tomar medidas para evitar el tráfico ilegal de archivos protegidos por derechos de autor es bastante peliagudo. Sí, hay que decirlo todo, no “p2p”, que eso es, por ejemplo, lo que hay detrás del Skype. De entrada implica analizar nuestras comunicaciones, y la Constitución tiene la mala costumbre de decir que eso es ilegal.

No vale con contar al peso cuánto de bajas. Sólo con tener radios legales de pago como Last.fm o ver vídeos en youtube o en los canales de TV online de las principales cadenas ya caen al mes varios gigas. Y eso si a Microsoft no le da por sacar un Service Pack ese mes. Por tanto, el criterio de castigo “al peso” implicaría analizar tráfico, al menos, el tipo de tráfico. Por cómo funcionan las redes p2p y ese afán de, vaya por donde, tener algo de privacidad en nuestras comunicaciones, las nuevas versiones de los emules y bittorrents cifran el tráfico, haciéndolo imposible distinguir qué está circulando, si algo legal o algo ilegal. Eso sin contar que las propias operadoras tendrían que montar una infraestructura que no cuesta precisamente dos duros de análisis de tráfico de datos en tiempo real y un sistema de almacenamiento y custodia documental digital de evidencias para poder registrar por qué te han bajado la velocidad o multado. La gente tiene la mala costumbre de reclamar y tendrán que poder aportar alguna prueba, digo yo. Al día, por el punto neutro de interconexión de red español caen picos de 120 Gbps y medias de 90 Gbps. El hardware necesario sólo para inspeccionar todo el tráfico de todas las conexiones buscando patrones de p2p y recordemos, de material protegido por la LPI, sería muy costoso, y encima a las Telcos no les iba a valer de nada para su negocio.

Lo que nos llevaría al siguiente punto, bueno, limitemos “por sitios”, es decir, rompamos el principio de neutralidad de la red. Indague un poco y verá qué es ese concepto de la neutralidad de la red y asústese un poco. Si te conectas a RTVE, vale, si te conectas a Suecia, caca.

Así que nada, cobremos un canon privado, un pequeño extra que serían, para un par de euros al mes y línea, a 9,2 millones de líneas en febrero de 2009, unos 220 millones de euros al año a repartir a discreción de la innombrable y sus amigos, y pasemos de los más de 70 millones de euros que gastan al año sólo nuestros queridos cineastas en innovación y creación. Y eso sin contar que además de ese canon que quieren imponer, ya pagamos canon por los discos duros y demás soportes de almacenamiento. De hecho, de todos los contenidos con derechos de autor que circulan por la red, las series o programas de TV emitidos en otros países y que la gente graba para su descarga, como comentan en su propio diario, son copia privada. No piratas, aquí y en la China. Bueno, allí, a parte de no haber muchos otros derechos básicos, tampoco hay derechos de propiedad intelectual.

El canon sobre los soportes digitales por copia privada quizás tuviera su sentido cuando la gente se tostaba CDs ajenos. El canon sobre reproductores mp3 como medios idóneos de almacenamiento de audio, puede tener sentido. Ya tarjetas de memoria o discos duros, pues rechina, sobre todo cuando quien gasta Teras de almacenamiento no somos los particulares. Son las empresas. Y también están canonizadas. Usted, de espíritu liberal, quizás me pueda explicar cómo se come que un sector privado tenga que financiar a otro que nada le trae de interés y sin ser vía impositiva. ¿Pero canonizar conexiones? ¿También mi tarifa plana de banda ancha móvil 3G pasa por caja? ¿Y si estoy escuchando como suscriptor de pago Last.fm, pago dos o tres veces el canon?

Seamos serios. No es cultura, es una industria. Y es legítimo que luchen por su producto, pero si no son capaces de crear un producto por el cual merezca la pena dejarse 7 € en verlo en una sala de cine o adquirir un CD por 18€ o más para verlo en directo, pues las hilanderas tendrán que reciclarse o dejar pasar a aquellos que realmente ofrezcan algo por lo que merezca dejarse el dinero. Mientras tanto, no dejará de ser algo terriblemente sobrevalorado. Y talento hay, y se le sabe reconocer y ellos solitos llenan salas de conciertos, teatros, cines, etc. Pero no confundamos entretenimiento con cultura.

4 thoughts on Las “descargas” de Internet no son todas piratería, Manuel

  1. Aplausos

    ¿A qué no sabes quién volvió a tener anoche una discusión (como siempre) acerca de este tema?

  2. ¡Jaja! De veras que me fascina esa pasión por el cine patrio, con “joyas” como la de los girasoles de la once o la última obra maestra, “mentiras y gordas”, que lleva un maravilloso 2,4 en imdb y a nuestra actual ministra de (in)-cultura como guionista.

  3. El canon sobre los soportes digitales por copia privada quizás tuviera su sentido cuando la gente se tostaba CDs ajenos.

    En absoluto.

    No sé si estoy oliendo un fondo de remordimiento por grabar muchas pelis en esos CDs (no me habré encontrado gente que dice eso de “Hombre, en el fondo…”). Pues no:

    1) Es mi derecho. No es ilegal y está contemplado por la ley. Si no hago nada ilegal, nadie tiene por qué tocar mi cartera.
    2) Por muchos discos o pelis que me grabe -que, repito, son legales y nadie me tiene por qué pedir ni un céntimo mientras yo no intente ponerlos en mi casa cobrando entrada-, mucho más ocupo con mi complejo de turista japonés, sacándole fotos a todo. O con los backups que hago.

    Así que mientras no se implemente un método para distinguir un caso de otro, el canon para los CDs o cualquier otro soporte es, de hecho, una estafa.

  4. Cuidado Nushh, para poder ejercer tu derecho de copia privada debes canonizar el soporte. La ley en ese sentido es clara. El problema es la doble lectura de la LPI en su articulado sobre los “soportes idóneos” que da pie al cobro indiscriminado sobre todo soporte que se nos antoje que pueda meter ceros y unos. Así que, si tuestas un CD como copia privada, ese soporte debería pagar canon y sólo ese CD, no el CD de las fotos, la tarjeta de memoria del móvil con los mapas del GPS o los teras de backups de empresas que hay por todo el país. Esa es la injusticia del canon digital.

    La aplicación universal sobre todo cacharro. Y a eso me refiero. A mi lo que me jode es pagar a un artista/cantamañanas que ni conozco ni me gusta lo que hace pero que venda mucho por el hecho de tostar un CD con mis fotos. O incluso peor, el reparto del canon digital a granel según ventas haría que el canon generado por mi disco original o de otra persona que me tuesto según me reconoce la ley de un grupo rarito no gestionado por la innombrable o sus aprendices acabe felizmente en otros bolsillos. Esas son las injusticias del canon indiscriminado digital. Y tampoco me vale el argumento del “uso generalizado” y de “que porque yo no me baje el resto lo haga”. Habría que ver el porcentaje real de tráfico particular que circula por las redes que sea de descargas de ficheros con derechos de autor. Y nuevamente, canonizar una conexión es un chiste, un pitorreo más de la estafa de la industria del entretenimiento.

    A eso me refiero cuando digo que quizás la aplicación del canon sobre CD-Audio y no sobre el CD-R genérico tuviera su sentido hace diez años, pero no hoy en día y sobre todo soporte de almacenamiento o transmisión. No huela remordimiento alguno sino asqueo mayormente.

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