Olímpica hipocresía

Secuencia de creación del logo de Beijing 2008 (humor)

A menos de un día de la inauguración de las olimpiadas de este año en Pekín, están dando mucho de qué hablar por los rincones de Internet, y no precisamente del carácter deportivo del evento. Mucha gente ha manifestado en sus blogs personales su particular boicot como protesta contra la continua violación de derechos humanos en China.

Eso está muy bien. Quien a estas alturas piense que el COI o cualquier otro organismo encargado de designar a dedo emplazamientos de circos deportivos lo hacen por amor al deporte está bastante equivocado.

En China, señores, hay dinero, mucho dinero, hay muchas empresas interesadas en meterse en su mercado o en producir allí a precio de saldo los productos que luego nos venden en nuestra Europa y una dictadura que no quiere parecer opresora. Así que no hay problema, ¿quieres unas olimpiadas para lavar tu imagen de régimen dictatorial? ¿qué nos llevamos a cambio?

¿Me dejas montar otra fábrica donde niños ensamblan mi teléfono móvil o la RAM de mi portátil? ¿o mejor una que me haga mi ropa de marca? A cambio te patrocino el primer deporte que vea, eso sí, no muy caro, ¿eh? y me aseguro de que el representante del COI de ese país donde doy trabajo a un par de miles de técnicos e ingenieros te apoye la candidatura con alguna excusa bonita.

¿Quieres meter tus contenidos y medios en un mercado de 1000 millones de personas? Pórtate bien con los maletines y habla bien de mí en tus medios globales, te dejo que protestes un poco que si la censura, pero luego sé bueno y saca a mis coloridos conciudadanos dando la bienvenida a los occidentales consumidores de olimpismo. Que no piensen allá en occidente que aquí la vida humana no vale nada.

Póster protesta de Beijing 2008

Así, suma y sigue. Seguramente ahora te sientes indignado un poco más por la pérdida desde hace bastante tiempo del “espíritu olímpico” y te da asco cómo funcionan los COIs de turno, los pocos escrúpulos que tienen las autoridades chinas de llenar estadios olímpicos para ejecuciones de ladrones, o te producen alguna arcada nuestras empresas occidentales que se aprovechan de las ventajosas condiciones laborales y de la flexibilidad del mercado chino. Entonces no digas que no vas a trasnochar o madrugar para ver las olimpiadas, ni que no vas a hablar de ellas. Dí, por ejemplo, que no vas a usar tecnología ensamblada en ese país ni en ningún otro que use como papel de retrete las declaraciones de la ONU. Dí, por ejemplo, que no vas a vestir ropa manufacturada allí. Dí, por ejemplo, que no vas a usar una cuenta de correo de una empresa que patrocine o divulgue las olimpiadas por su plataforma de vídeo en línea. Puedes empezar por esta lista.

Pero claro, en un caso supone no encender tu televisión y en el otro, no tener televisión made in China.

Yo lo reconozco, las tradiciones y costumbres de la China Comunista y Popular me dan auténtico asco, pero como hace la mayoría de occidente, miro para otro lado mientras tenga en mis manos por un precio razonable el último juguete tecnológico. Y ni yo podría estar escribiendo esto ni tú leyéndolo. Triste pero cierto.

Quizás algún día los explotados chinos se revelen contra su propia revolución…

Por cierto, recomendable entrada del videoblog Sin Accesorios que va justo de la campaña de marketing de estas olimpiadas.

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