Horteradas tropicales

Digamos que estás a unos 1400 metros de altitud en una meseta a punto de iniciar una marcha entre laderas escarpadas y decides comer antes y el único restaurante 10 kilómetros a la redonda es uno que pone “Tropical Bar”. Entras y te encuentras algo como esto:

Selva tropical de plástico

Efectivamente, “Tropical Bar”, con sus árboles de cartón piedra, sus plantas de plástico sacadas del chino más cercano -a más de 10 kilómetros eso sí- y poblado con animales de palo: un tigre al fondo, un enorme gorila y un maravilloso elefante detrás de la mesa en la que te has sentado.

Todo esto con banda sonora de Elton John y variados éxitos de Lo mejor de los ochenta como A Candle in the wind. Muy bonito, muy bonito.

Elefante escapado de atracción de feria

Y tras pedir y estar esperando, de repente la selva se llena de vida. El elefante, el gorila, una pantera que hasta entonces había pasado desapercibida en lo alto de un árbol y el gorila empiezan a moverse y suena un estridente trueno, pájaros supuestamente tropicales y demás parafernalias de atracción de feria.

Si alguien se preguntaba dónde habían ido a parar los restos del paseo de Tarzán del Parque de Atracciones de Madrid, ahí estaban. Para los más aventureros, ahí va el vídeo del momento animatronic,

Había que comer y era lo único que estaba cerca.

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