Ese 14 de marzo de 2004

Ese 14 de marzo de hace tres años era jornada electoral. Elecciones Generales.

El 9 o 10 de marzo yo creo que ya tenía decidido mi voto. Estaba muy cantado que el PP iba a sacar de nuevo mayoría absoluta y la verdad es que no me hacía nada de gracia que volvieran a ganar con mayoría absoluta. En los últimos dos años de Aznar, éste había sufrido ataques agudos del mal conocido como síndrome de la Moncloa. Tampoco la opción del PSOE me convencía. Zapatero no me parecía lo suficiente maduro como para aceptar la responsabilidad del cargo y objetivamente Rajoy tenía más experiencia en el tema del gobierno y la función pública. El mejor escenario era volver a una mayoría simple del PP con apoyos y pactos de sus antiguos socios nacionalistas catalanes. Como la primera legislatura de Aznar, para así controlar un poco el despotismo ilustrado que tanto gusta a los presidentes absolutos. Aunque fuera un poco.

En ese punto, las opciones eran, abstenerse a votar, votar en blanco, anular el voto o bien votar al PSOE. Decidí lo último. Para restar puntos. La idea es que tomen nota, tanto unos como otros. Los que ganan, para que no se duerman en el sueño de la mayoría absoluta y para los que pierden, para que sepan que van por el buen camino.

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