Falsos silogismos que acaban en sofismas baratos

La perla del día que ha soltado Pepiño Blanco hoy es todo un ejercicio digno de las clases de lógica de Filosofía. Ejemplo perfecto de lo que es un falso silogismo, es decir, un bonito sofisma. Dijo en la rueda de prensa que dio en Ferraz:

Rajoy dijo que a estas manifestaciones acudirían los españoles decentes.

Por cierto, a juzgar por el éxito de la manifestación, vemos que hay millones de españoles
indecentes
para el señor Rajoy, lo que equivale a llamar indecentes a todo aquel que
no está de acuerdo con su pensamiento
, que por cierto es la inmensa mayoría de los españoles.

Pero nada nos sorprende porque también llamaron miserables a los que no creían en su mentira
del 11-M.

En negrita, las palabras clave del hilo del falso razonamiento de Blanco.

La clase política representa a los sofistas de nuestro tiempo. Los políticos, unos más que otros, están especializados en disertar apoyándose de pequeñas afirmaciones aparentemente verdaderas. Encadenando una con otra y forzando relaciones entre la siguiente y la conclusión que se extrae de la anterior, llegan a sus verdades universales. En esencia, un sofisma pretende defender algo falso confundiendo al contrario en una argumentación. José Ferrater Mora cuenta en su Diccionario de Filosofía que Aristóteles distinguía básicamente dos tipos de sofismas, los lingüísticos y los extralingüísiticos.

Sin entrar en muchos detalles, podríamos clasificar la falacia del secretario de Organización y Coordinación del PSOE como una negación del antecendente de una condición. Me explico. El truco consiste en partir de un hecho verídico, como es la afirmación de que Rajoy convocaba a todos los españoles decentes a la manifestación del sábado. He estado tratando de encontrar por la insufrible -por el diseño y usabilidad- web del PP para dar con las palabras exactas pero no las he encontrado. La idea más o menos es afirmar que quienes fueran serían personales normales de la calle. Ahora viene la condición, si no ha sido todo un éxito la manifestación por las cifras de participación esto se debe a que millones de españoles no acudieron a Madrid. En consecuencia si no acuden a la manifestación, no son decentes, y por tanto, indecentes.

Un ejemplo sin usar política pero con un poco de mala leche:

  1. Si la manzana está en el cesto, entonces se conserva.
  2. La manzana no está en el cesto.
  3. La manzana no se conserva.

Ahora cambia manzana por gente, cesto por manifestación y conservar por ser decente, resultado,

  1. Si la persona va a la manifestación, entonces es decente.
  2. La persona no ha ido a la manifestación.
  3. La persona no es decente.

De ahí al salto a la generalización de afirmar que todos los españoles menos unos doscientos y pico mil son indecentes se logra siguiendo un poco más, combinando la negación de la condicional con un poco del sofisma de Non Causa Pro Causa:

Objetivo: La mayoría de las manazas están podridas

  1. Si la manzana está en el cesto, entonces se conserva.
  2. La manzana no está en el cesto.
  3. La manzana no se conserva.
  4. El cesto tiene una capacidad finita.
  5. La mayoría de las manzanas no caben en el cesto.
  6. La mayoría de las manzanas están fuera del cesto.
  7. La mayoría de las manzanas no se conservan
  8. Las manzanas si no se conservan, se pudren.
  9. La mayoría de las manazas están podridas.

He establecido falsamente que la razón de que la mayoría de las manazas tienen que estar forzosamente podridas es porque no están refrigeradas. El truco es saltar directamente a la conclusión de que si no se conserva la manzana, ésta se pudre. Yo me la puedo comer perfectamente antes, por ejemplo, y por tanto no se pudriría. Hacer el salto para inferir de nuevo falazmente que la mayoría de los españoles somos indecentes porque no pensamos igual que Rajoy es fácil:

  1. Si la persona va a la manifestación, entonces es decente.
  2. La persona no ha ido a la manifestación.
  3. La persona no es decente.
  4. La asistencia a la manifestación no ha llegado al medio millón; es limitada.
  5. El resto de la gente no acude a la manifestación porque no piensa igual.
  6. El resto de la gente es la mayoría; no ha acudido a la manifestación.
  7. La mayoría no es decente; es indecente.

Lo divertido es que pone en boca del aludido una afirmación que no es suya. Es Blanco quien llama indecente a los españoles que teníamos mejores cosas que hacer que pasear por la Castellana el sábado por la tarde. Pero atribuye la autoría de tal falsa premisa a un tercero. Es genial.

Mejor aún si nos ponemos a jugar un poco con el lenguaje. Si Rajoy llama “decente” a la política que desearía aplicar en materia de lucha contra el terrorismo, supongo que la interpreta como honesta o justa. El diccionario Ideológico Vox es más interesante si nos quedamos con la segunda acepción como sinónima de honradez y legalidad. Todo su discurso gira entorno a la legalidad y la veracidad. Ahí no sé si encaja la primera acepción de decencia como

decencia
nombre femenino

  1. Observación de las normas morales socialmente establecidas y las buenas costumbres, en especial en el aspecto sexual: ¡aquí no hay respeto ni decencia, eso es lo que pasa!; a continuación vienen unas frases que la decencia nos impide reproducir; lo único que le pido es decencia, mucha decencia, que hay criaturas; esos gestos externos de rebeldía significaban un verdadero desafío a los criterios de la decencia, eran actos escandalosos llamados a provocar la rechifla general del buen burgués.
  2. Honradez y rectitud que impide cometer actos delictivos, ilícitos o moralmente reprobables: un político debe conservar por encima de todo su decencia.
  3. Consideración hacia una persona o cosa: el programa tiene la decencia de pretender impresionar por la erudición y los reflejos de los concursantes.

Por tanto, si negamos como indecente, a mi a primeras me viene que encaja no con honestidad si no con inmoral, obscenidad o impudicia. Curioso. Logras así hacer parecer que el líder del PP está en posesión única de una verdad y una moral superior y arrancas esa sensación de decir “ya está aquí otra vez el rancio este del Mariano soltando discurso moralino como hace el Acebes y compañía…” Al menos es lo que piensas cuando oyes por primera vez el asunto. Y te cabreas. Oye, ¿por qué me tiene que decir el barbas este lo que soy o dejo de ser? Felicidades, acabas de llegar a un sofisma por cambio de noción o transposición a otro género. Esto no es más que tomar un término en un significado distinto, de forma consciente o inconscientemente, por pertenecer a una clase diferente de aquella en que se había entendido primariamente.

Un último apunte. Mientras jugaba un poco a la lógica de los sofismas buscando datos en polvorientos libros y en la red y clasificaba la perla de Blanco me quedo con el apunte de Ferrater Mora siguiente:

Aristóteles señala que muchos de los sofismas apuntados pueden reducirse a la ignoratio elenchi

Y es que efectivamente, ésta de José Blanco tiene de todo. Aunque para grandes sofistas, mi favorito, Alfredo Pérez Rubalcaba. Es el maestro. Las suelta con tal precisión que cuesta cazar dónde ha introducido el salto en la cadena de causalidades. Ya les gustaría tener al PP entre sus filas a Rubalcaba…

Otro día nos divertimos un poco con el padre Acebes. Amén.

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