Uno menos

Mi madre dice que no hay que alegrarse de las desgracias ajenas. Muy sabia ella. Acabo de ver en los titulares digitales (1 y 2) de varios medios de comunicación que el (ex) dictador Augusto Pinochet ya no está entre nosotros. Una pena. Y lo digo en serio, porque ese hijo de puta su madre al final se ha salido en cierta medida con la suya y no ha respondido ante la justicia como debiera haberlo hecho. Al menos espero que parte del plan de pensiones asiático que le encontraron hace poco sea devuelto al Tesoro chileno para uso y disfrute de sus compatriotas y manejo de su clase política actual.

[fa:p:a=el-mundo-visto-desde-mis-ojos,id=335430580,s=m,l=p]

Por aquellos que no llegaron a ver su final. Fotografía original tomada en Auschwitz II (Birkenau)

Ahora, en modo de lo más irreverente, me surge la siguiente duda: ¿le enterrarán siguiendo la exquisita tradición de sus vecinos argentinos que imperaba por la época que él regía, de los viajes aéreos sobre el mar para soltar carga humana disidente con sus ideas a media altura? Lo digo por mantener el espíritu de cooperación que imperaba entre esas bonitas y florecientes dictaduras del cono sur americano.

El siguiente según todas las quinielas es el amigo Castro… ¿llegará a Reyes?

Deja un comentario