Cobrar por cobrar

Hoy se me ha ocurrido llamar para ver el consumo actual de móvil a Movistar a su servicio de consulta de consumo y factura. La verdad es que lo hago de vez en cuando, sobre todo cuando se acerca el fin del periodo de facturación para ver si «llego» al mínimo del contrato, los 9 leuros en llamadas, y sí, tampoco gasto tanto móvil. Y mira qué maravilla sorpresa me llevo, me avisan de que a partir del 18 de diciembre, las llamadas hasta ahora al 666 gratuitas pasan a costar 15 céntimos de leuro. No, si ahora vamos hasta que tener que dar las gracias a las compañías porque les digamos a cuánto asciende nuestro gasto en su empresa por la prestación de sus servicios. El caso es cobrar por todo.

A mi la verdad es que no me afecta porque cuando me acuerdo de mirarlo es cuando tengo un ordenador delante y lo hago por la web de Movistar para clientes. Pero me están empezando a tocar muy mucho los cojones los del moco amarillo-verdoso y si les da por alguna cacicada más de estas lo mismo me da por probar eso de la portabilidad de número a otra compañía, ahora que están empezando a salir los Operadores Móviles Virtuales y el Currufur entre otros tiene ofertas nada despreciables. Otra cosa es cuánto tiempo van a mantener el servicio a esos precios.

Siguiendo el hilo de los Operadores Móviles Virtuales, no termino de entender el planteamiento de Movistar y su «matrix», la Telefónica. Ahora que entran en juego más operadores y mas competencia, los asentados se dedican a incrementar el coste de los servicios secundarios. Puede que por llamadas bajen un céntimillo durante tres meses o que la navegación por Internet en verano por sus pasarelas móviles sea más barata, pero en cuanto te descuidas, te pegan unos palos alucinantes que te dejan temblando a base de doblar los costes de navegación, consulta de saldo/consumo, etc. A este paso van a aprender de los bancos y cobrar hasta por los SMS de aviso de factura.

De acuerdo que los operadores móviles al igual que los fijos deben ir orientándose poco a poco a la oferta de más servicios de valor añadido por los que los usuarios estaríamos dispuestos a pagar. Así irían subiendo el porcentaje de tráfico de datos frente al tráfico de voz, donde algún día llegarán a sacar de ahí sus dineros. Pero no se trata se aumentar el ARPU a costa de incrementar el precio de los servicios. Se trata de incentivar a los usuarios a que usen más sus servicios.

Pero como seguramente alguien me diría, si lo hacen es por algo. Sus cuentas habrán echado y saben cuánto pueden exprimirnos sin sentir la inmediata necesidad de salir corriendo a la competencia y arriesgarnos a perder el número. Juegan con ese factor. Yo sigo con mi ADSL original de Terra-ahora-Telefónica por mi IP fija. Adoro y necesito IP fija, por mucho sistema de dns dinámico que exista.
Lo peor es que, bien por vagancia bien por comodidad, seguiré siendo azul y me quedaré donde estoy… si no, tiempo…

Pahrump, Nevada

Ante el juez en Pahrump

Tras el parón de una semana sin emisión de Studio 60 on the sunset strip, han vuelto con la primera parte de un capítulo doble titulado Nevada Day. Con un montaje no lineal nos cuentan cómo a escasas horas de la emisión en directo del programa se encuentra Tom Jeter (Nathan Corddry), un actor del reparto detenido en un pequeño pueblo de Nevada y al director de la cadena (Jack Rudolph, Steven Weber), el director del programa (Danny Tripp, Bradley Whitford), otro compañero suyo de reparto (Simon Stiles, D.L. Hughley) y el abogado de la compañía junto con un chino y su hija lidiando con un juez en la comisaría del pueblo para poder soltar a Tom Jeter.

The Dude: Walter, the chinaman who peed on my rug, I can’t go give him a bill, so what the fuck are you talking about?
Walter Sobchak: What the fuck are you talking about? The chinaman is not the issue here, Dude. I’m talking about drawing a line in the sand, Dude. Across this line, you DO NOT… Also, Dude, chinaman is not the preferred nomenclature. Asian-American, please.
The Dude: Walter, this isn’t a guy who built the fucking railroads here. This is a guy…
Walter Sobchak: What the fuck are you talking about?
The Dude: Walter, he peed on my rug!

Y, ¿por qué inserto esta cita de Walter Sobchak? Imagínense a Walter que le da por abrazar el cristianismo, hacer derecho y acaba de juez de guardia de un pueblecito de Nevada y que le llamen en su día libre para atender a la gente de Hollywood. Pues ahí está, el honorable Juez Robert Bebe, interpretado por John Goodman, con sus gafas y todo,

El juez Robert Bebe

You are having a very bad day, son

Uno de esos momentos televisivos de aplauso. No llega al «creo que conozco a la persona adecuada para manejar esta situación» de 24, y no se refieren a Jack, pero me vale igualmente.

Pahrump, Nevada

Esta primera parte está narrada empezando con la llegada del juez, retrocediendo al día anterior y avanzando hasta llegar al comienzo del episodio, donde nos dejan con un bonito To be continued… Un acertado montaje y sobre todo un acertadísimo guión con bastante trasfondo que surge de un sketch de los que les encantaría a HaztehOmófogo y sus amigos. El espectador irá descubriendo con cuenta gotas cómo se ha llegado hasta esa situación en cuarenta minutos que resumen más o menos un día en la estresante producción de Studio 60.

Esperando ansioso al desenlace… la semana que viene, más.

Nuevas normativas de (¿in?)seguridad aérea

Creo que a este paso vamos a acabar subiendo a un avión de esta guisa con tanta normativa paranoica.

Seguridad aérea

Fotografía de CastaWaysTravels

Si a eso le añadimos el cachondeo que la semana pasada se montó con una página que te ofrecía -ahora ha sido eliminado, tras una visitilla del FBI– un servicio para generar tarjetas de embarque falsas para pasar el primer control de los aeropuertos americanos, pues uno se llega a preguntar si todo esto llega a ser efectivo, o es para meter miedo en el cuerpo, o simplemente una conspiración de las tiendas de los aeropuertos para que, como ahora habrá que llegar con un día de antelación para que verifiquen al más puro estilo CSI con la lamparita de luz negra si eso que llevas es champú al té verde o marranadas del Quimicefa, se sacan sus leuros a base de vender sudokus y sándwiches.

¿Se podrá subir ácido bórico? Lo digo porque yo no salgo de viaje sin mi Fungusol.

Mear en una botella

World of Warcraft

Estoy harto. Hastiado de tanto World of Warcarft, WoW o como tengan a bien llamarlo. En mi entorno es simplemente El Juego, con mayúsculas. Para mi, El Puto Juego, también con sus mayúsculas. Y no estoy cansado del juego porque yo juegue y pague religiosamente las cuotas mensuales para la dosis. Yo no juego y no creo que lo haga nunca. No, estoy cansado de tanto juego porque hace año y pico tenía amigos. Ahora tengo personas alienadas con las que salgo los fines de semana y el prácticamente único y monopolizador tema de conversación es el juego, sus últimas «conquistas» y victorias digitales o el último pique que tengan con alguien al que ni siquiera conocen pero odian a muerte.

Hace poco los creadores de South Park hicieron un episodio con ayuda de Blizzard, las perversas mentes que idearon tan adictivo producto, dedicado precisamente a la gente viciada a este juego. La verdad, no lo he visto, pero creo que no me hace falta verlo. Aunque digan que la realidad supera con creces a la ficción, este no llega a ser el caso. Mi gente todavía no llega a defecar en un plato o miccionar en botellas vacías de dos litros de Coca Cola por no levantarse y dejar el teclado cuando están a punto de lograr la pluma dorada de la cola del gran señor de ciénaga de peste oscura que les proporcionará unos fastuosos +5 puntos en alguna habilidad indispensable que justifique la pérdida de horas de sueño. Fascinante.

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Divina hipocresía

Ted Haggard

Antes de irme a la cama se me ocurre mirar lo último pendiente que tenía en mis suscripciones de Google Reader y me encuentro en las de El Mundo el siguiente titular «Escándalo en EEUU tras admitir un líder evangélico relaciones homosexuales» WTF? Sigo leyendo. Me parto. Al parecer el personaje en cuestión, Ted Arthur Haggard, que se encuentra super-mega-mazo arrepentido de ello estuvo pagando a un tío por sus servicios durante tres años. Lo mejor, que este personaje se dedicaba a predicar micro en mano ante la cámara de la TV los horrores y demás imbeciligilipolladas que uno puede encontrar por todas partes. Y más aún, era el líder de la Asociación Nacional de Evangélicos de EEUU con sus treinta millones de fieles bajo su cabeza. Y cuando el chapero se percató de que su cliente llamado «Art» decía esas maravillas por la tele, pues se sintió traicionado y empezó el cachondeo. Como diría Walter,

Walter Sobchak: Do you see what happens, Larry? Do you see what happens when you fuck a stranger in the ass!

Por lo visto este amable caballero, casado y con sus cinco retoños, era considerado como de los más influyentes entre las confesiones evangelistas y había asesorado a la Casa Blanca y al mismo W. Pero no nos preocupemos, ya han corrido prestos a indicar que sólo han hablado «un par de veces» y poco más. Faltaría más. Que estas cosas se contagian. Lo de los escándalos digo. Ahora que ya estaban en pleno tema de intercambios de mensajitos congresita-becario. Suma y sigue.

¿Pondrán los rectos chicos de HaztehOmófogo el formulario correspondiente para bombardear los buzones de correo de medio mundo? ¡Cachis! Si es que esto sólo podría pasar entre esos disidentes del dogma único y verdadero de Roma. Y no en la de verdad. Risas.

Viendo su fotografía me recuerda a Patrick Swayze en Donnie Darko haciendo de lo mismo. ¡Qué coincidencias más curiosas!

Interés desvanecido

Vanished

Hoy me he visto con un poco de retraso el octavo episodio de Vanished, la que se suponía serie estrella de la Fox para esta temporada y que se está desinflando por momentos. Los directivos de la Fox decidieron dejarla en 13 episodios y «ya decidirían» si habría segunda temporada. Después de ver este último episodio lo entiendo perfectamente. El planteamiento de la serie me gustó bastante, prometía intriga y conspiraciones para parar un tren, pero a lo largo de los siete capítulos anteriores la cosa ha ido diluyéndose y he de reconocer que flojeaba.

Lo interesante empezaba a ser el protagonista principal, el agente Graham Kelton interpretado por Gale Harold, atormentado por fracasos tanto personales como laborales pasados y con un estilo muy particular de llevar el caso, un tanto chuleta pero sin llegar al pasotismo ilustrado de personajes como Horatio Caine de CSI: Miami, único en su especie -si no contamos con el universo de la Patriot Act y Jack Bauer- en limpiarse con los derechos civiles los restos de su desayuno. Un personaje listo sin dar asco a lo me-lo-sé-todo y capaz de manejar bien a la gente, tanto al Senador, como a su jefe y sus subordinados.

¡OJO, a partir de aquí caen spoliers de la trama!

Spoiler Ahead!

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