Nuevas normativas de (¿in?)seguridad aérea

Creo que a este paso vamos a acabar subiendo a un avión de esta guisa con tanta normativa paranoica.

Seguridad aérea

Fotografía de CastaWaysTravels

Si a eso le añadimos el cachondeo que la semana pasada se montó con una página que te ofrecía -ahora ha sido eliminado, tras una visitilla del FBI– un servicio para generar tarjetas de embarque falsas para pasar el primer control de los aeropuertos americanos, pues uno se llega a preguntar si todo esto llega a ser efectivo, o es para meter miedo en el cuerpo, o simplemente una conspiración de las tiendas de los aeropuertos para que, como ahora habrá que llegar con un día de antelación para que verifiquen al más puro estilo CSI con la lamparita de luz negra si eso que llevas es champú al té verde o marranadas del Quimicefa, se sacan sus leuros a base de vender sudokus y sándwiches.

¿Se podrá subir ácido bórico? Lo digo porque yo no salgo de viaje sin mi Fungusol.

Mear en una botella

World of Warcraft

Estoy harto. Hastiado de tanto World of Warcarft, WoW o como tengan a bien llamarlo. En mi entorno es simplemente El Juego, con mayúsculas. Para mi, El Puto Juego, también con sus mayúsculas. Y no estoy cansado del juego porque yo juegue y pague religiosamente las cuotas mensuales para la dosis. Yo no juego y no creo que lo haga nunca. No, estoy cansado de tanto juego porque hace año y pico tenía amigos. Ahora tengo personas alienadas con las que salgo los fines de semana y el prácticamente único y monopolizador tema de conversación es el juego, sus últimas “conquistas” y victorias digitales o el último pique que tengan con alguien al que ni siquiera conocen pero odian a muerte.

Hace poco los creadores de South Park hicieron un episodio con ayuda de Blizzard, las perversas mentes que idearon tan adictivo producto, dedicado precisamente a la gente viciada a este juego. La verdad, no lo he visto, pero creo que no me hace falta verlo. Aunque digan que la realidad supera con creces a la ficción, este no llega a ser el caso. Mi gente todavía no llega a defecar en un plato o miccionar en botellas vacías de dos litros de Coca Cola por no levantarse y dejar el teclado cuando están a punto de lograr la pluma dorada de la cola del gran señor de ciénaga de peste oscura que les proporcionará unos fastuosos +5 puntos en alguna habilidad indispensable que justifique la pérdida de horas de sueño. Fascinante.

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Divina hipocresía

Ted Haggard

Antes de irme a la cama se me ocurre mirar lo último pendiente que tenía en mis suscripciones de Google Reader y me encuentro en las de El Mundo el siguiente titular “Escándalo en EEUU tras admitir un líder evangélico relaciones homosexuales” WTF? Sigo leyendo. Me parto. Al parecer el personaje en cuestión, Ted Arthur Haggard, que se encuentra super-mega-mazo arrepentido de ello estuvo pagando a un tío por sus servicios durante tres años. Lo mejor, que este personaje se dedicaba a predicar micro en mano ante la cámara de la TV los horrores y demás imbeciligilipolladas que uno puede encontrar por todas partes. Y más aún, era el líder de la Asociación Nacional de Evangélicos de EEUU con sus treinta millones de fieles bajo su cabeza. Y cuando el chapero se percató de que su cliente llamado “Art” decía esas maravillas por la tele, pues se sintió traicionado y empezó el cachondeo. Como diría Walter,

Walter Sobchak: Do you see what happens, Larry? Do you see what happens when you fuck a stranger in the ass!

Por lo visto este amable caballero, casado y con sus cinco retoños, era considerado como de los más influyentes entre las confesiones evangelistas y había asesorado a la Casa Blanca y al mismo W. Pero no nos preocupemos, ya han corrido prestos a indicar que sólo han hablado “un par de veces” y poco más. Faltaría más. Que estas cosas se contagian. Lo de los escándalos digo. Ahora que ya estaban en pleno tema de intercambios de mensajitos congresita-becario. Suma y sigue.

¿Pondrán los rectos chicos de HaztehOmófogo el formulario correspondiente para bombardear los buzones de correo de medio mundo? ¡Cachis! Si es que esto sólo podría pasar entre esos disidentes del dogma único y verdadero de Roma. Y no en la de verdad. Risas.

Viendo su fotografía me recuerda a Patrick Swayze en Donnie Darko haciendo de lo mismo. ¡Qué coincidencias más curiosas!