Children of Men

Children of men

Solamente decir que Children of Men, la última película de Alfonso Cuarón, es sencillamente increíble. Tanto la historia, como actores, dirección, fotografía y demás aspectos artísticos y técnicos son geniales.

La historia, basada en la novela homónima de P.D. James, nos sumerge en la Inglaterra del año 2027. La humanidad está condenada a desaparecer al existir una extraña plaga de infertilidad femenina que asola el mundo entero desde hace más de 18 años. Esta grave crisis es el detonante de continuas revueltas, actos terroristas y el justificante perfecto para un gobierno totalitario que aplica las tácticas más salvajes contra, en este caso, todos los inmigrantes, que han sido considerados, sin distinción de procedencia o condición, ilegales. En este cóctel a punto de estallar tenemos al protagonista principal, Theodore Faron, interpretado por un Clive Owen que clava al personaje. Theo fue años atrás activista contra-sistema y ahora trabaja como periodista. Justo tras conocerse la muerte de la última persona que nació a manos de uno de sus fanes, Theo es secuestrado por el grupo terrorista llamado “Los peces”, ahora liderado por su antigua amante Julian Taylor (Julianne Moore) que le pide unos documentos de tránsito para poder llevar a una inmigrante -o fugi como despectivamente se les llama- a través del país. Theo se verá metido hasta el fondo en una huida hacia delante, a cuyo paso lo único que encuentra es muerte. Dejará atrás la city londinense para convertirse en fugitivo por caminos olvidados que le llevarán pasando por su padre, interpretado por Michael Caine, hasta Bexhill, convertido en gueto para inmigrantes.

Los protagonistas

La atmósfera recuerda al Londres de V for Vendetta, pero elevada a la enésima potencia, con esos toques orwelianos del Londes de 1984 cubierto de mugre y suciedad. La ausencia de niños, al principio pasa desapercibida, para luego tornarse en desoladora. Las secuencias en la vieja escuela lo dicen todo. La pérdida de ilusión por el futuro que sufre la mayoría de la población queda patente en el estado de todo Londres -a excepción de la zona del gobierno, que está inmaculada-, con basura y suciedad por doquier. La sociedad está tan degenerada que el propio gobierno suministra antidepresivos o un sistema de suicidio a golpe de “es tu vida, tú decides“. En el paseo hasta El Arca de las Artes podemos ver a la gente por los parques londinenses con las mascotas más variopintas como una cebra, nueva muestra de la hecatombe de un sistema que se desmorona por todos los lados. Se han cuidado detalles como la publicidad-propaganda que entremezcla los anuncios del “tú decides” con los de “report it” que apremian a todos los ciudadanos a denunciar a inmigrantes.

Theo con los peces

Gran parte de la película está filmada con la cámara al hombro, usando muchos planos con steady-cam, que le brinda al realizador mejicano una gran libertad de movimiento, convirtiendo al espectador en uno más del grupo al pararse a observar detalles de la acción para luego volver a seguir a los protagonistas. A destacar la escena de la emboscada en el coche y el alzamiento en Bexhill, con especial atención a la parte final, un grandioso plano-secuencia que nos recordará a alguna secuencia deFull Metal Jacket de Stanley Kubrick.

Sin no demasiados expoilers, podemos ver tres escenas de la película en cinemas-online.

En definitiva, pese a lo dramático de la película, su crudeza y realismo, merece la pena verla. De lo mejorcito en mucho tiempo.

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