Semos ingenieros

Detalle de la ñapa

No hay peor cosa que se te escacharre algo en domingo y que esté todo cerrado. El ventilador de la cocina que se usa para ayudar al extractor cuando al horno le da por ahumar la cocina en pleno proceso de asado cárnico ha tenido a bien romperse. Para ser más exactos, el interruptor dijo basta. No le voy a culpar, el pobre tiene demasiados años y bastante hace el ventilador para no amarillear demasiado el plástico. El interruptor es era una rosca que permitía además fijar un tiempo de funcionamiento. Como esta función nunca la usábamos, pues nos dispusimos a buscar en el baúl de los recuerdos a la caza de algo que hiciera de interruptor sin peligro de que la casa saliera ardiendo. Et voilà, rústico pero eficaz:

Todo un apaño

Y no es un montaje, el cacharro funciona oiga. Le da un toque retro con tintes de Ibáñez y aguanta hasta que sea reemplazado. Hasta hace juego con el blanco del plástico.

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